Streaming con el enemigo: El negocio de Youtube

Si existe algo que aprendió Youtube a lo largo de sus años es que su negocio principal no es la producción de contenidos, sino exclusivamente la distribución de estos. Así, todo el esfuerzo y recursos los ha canalizado en incrementar su plataforma tecnológica y en crear herramientas de publicación, distribución en vivo o sobre demanda, control editorial, reducción de costos y comercialización que brinden facilidades y confianza a los productores de contenido audiovisual, para que no se sientan invadidos por su actuar, sino todo lo contrario: bienvenidos a crear, a usarlo, a distribuir su creación a través de él. Esfuerzo y  recursos invertidos que dieron fruto, porque allí encontramos a casi todos los canales de televisión marcando presencia con su “canal oficial”, a los realizadores audiovisuales profesionales o aficionados del mundo entero subiendo su contenido voluntariamente, creando series, canales temáticos y de nicho que en la televisión abierta y el cable nunca encontrarán un lugar, agregando valor a Youtube felices y entretenidos, en un juego que le permite estar donde la gente está, llegar a una audiencia a la que nunca habrían llegado, rentabilizando aunque sea migajas de los ingresos que sus ejecutivos comerciales nunca supieron cómo generar. Viviendo un status quo inventado, por un estratega americano sagaz, que siempre tuvo claro que la suprema excelencia era someter al enemigo sin luchar.

Lo que aprendió Youtube, no lo leyó en una columna como ésta ni tampoco siguiendo los designios de un Gurú como los que suelen deambular en la industria audiovisual e internet criolla. Lo aprendió del modo difícil. Tras cientos de demandas de la industria audiovisual y editorial que significó la pérdida de cientos, si no miles, de millones de dólares en pago de multas por infracción a copyrights. Y en vez de defenderse, como esperaría el común de los mortales, decidió atacarnos con una sólida estrategia ofensiva.

Capturar al ejército enemigo entero es mejor que destruirlo. Y nos tiene a todos, consumidores, prosumers, productores, directores y realizadores audiovisuales, canales de televisión, cineastas, agencias de publicidad, agencias de medios, fabricantes de dispositivos electrónicos, productores de eventos, organizaciones, gobiernos. Capturados, atrapados, consumiendo y produciendo en torno a una interfaz necesaria en nuestra vida ¿o alguien imagina la vida sin Youtube? Parece una exageración, pero como el cigarrillo para mí y para algunos, como el teléfono, el smartphone, es una de las muchas necesidades adquiridas difíciles o imposibles de dejar.

Atacar la estrategia del enemigo. Viendo el uso y relevancia que ha cobrado en la Industria y en el día a día ¿Acaso no ha neutralizado ya la estrategia de crecimiento de cientos de canales de televisión que han reducido costos de streaming de sus señales en vivo y sobre demanda a través de su plataforma? ¿No es acaso imposible sacarlo de la mente frente a la necesidad de difusión, viralización, conversión, comercialización o fidelización?

Romper sus alianzas mediante la diplomacia. Separar a la industria. Se reúne con cada quien. Uno por uno lo he visto desfilar por canales de televisión, productoras, instituciones, gobiernos, empresas ofreciendo su caja de pandora. Negocia por separado, no como industria, no le interesa en lo más mínimo hablar con todos a la vez, mucho menos con gremios.

Atacar a su ejército. ¡A nosotros! Un ataque deseado, voluntario, nos hacemos cómplices suyo, día tras día lo ayudamos a alcanzar sus fines. Síndrome de Estocolmo.

Atacar ciudades. ¡Nuestro hogar! El núcleo familiar, establecerse en el salón de nuestra casa. Google TV en nuestro televisor con un stick USB como Cotton Candy o a través del Smart TV o del tablet o del smartphone.

Y ahora que conocemos su estrategia ofensiva, debemos aprender cuándo luchar y cuando no, no prostituyamos nuestro contenido. Luchar, de acuerdo con las fuerzas del adversario, lo usaremos para distribución no para crear el Canal Oficial, éste debe residir fuera, en nuestro propio sitio, el objetivo es conversión. Unirnos, enfrentar en grupo con un propósito común, no individualmente. Esperar, sin contenido no es nada ¡qué pague por él! Autogobernarnos, ser capaces y no sufrir interferencias por parte de autoridades, corporaciones, modas o tendencias. La invitación es a conocer al enemigo y conocernos a nosotros mismos; así nunca saldremos derrotados.


 

(Escrito originalmente para Revista Empresas&Poder)

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