Muéstrame tus Apps y te diré quién eres

Recordemos la escena Business Card” de la película “American Psycho”… Por frívola que parezca, nos resultará cercana y contingente si hacemos un cambio simple: las tarjetas por smartphones.

La situación ocurre en alguna reunión cotidiana en tu casa u oficina, con tus pares y/o amigos. El objeto de deseo es compartido, de aspecto, tamaño y forma similar al de todos, podría incluso presentar pequeñas variaciones superficiales como el color, pero en esencia se trata del mismo dispositivo.
Podrías argumentar sobre la capacidad de memoria, el operador del servicio, la velocidad del procesador, las más o menos pulgadas de la pantalla, los megapixeles de la cámara, la duración de la batería, pero al corto andar notarías que intentar diferenciarse por una u otra tecnología es tiempo perdido, porque en realidad la tecnología es irrelevante, no es un fin en sí misma, sino un recurso para un fin superior: la extensión de tu propia capacidad. Las diferencias profundas no son evidentes a simple vista, requieren de tu exposición. Entonces, aprendes que la diferenciación real está en cómo convertiste tu smartphone en esa prolongación superior de ti mismo.
Cuando Patrick Bateman habla, orgulloso y ensimismado, de su tarjeta de presentación: “color hueso y la letra es algo llamado Sir Henry”. Nos indica que ha materializado en ella su esencia, que la ha personalizado a tal punto que ésta, por sí misma, es capaz de hablar y decir mucho o todo acerca de él.
En nuestra analogía, esa personalización equivale a las APPS que instalaste en tu smartphone, que más allá de las sugerencias, tendencias y modas, han sido elegidas, instaladas y conservadas porque resuelven una necesidad tuya, porque representan, en gran medida, tu propia personalidad. Como cuando David Van Patten describe la personalización de su tarjeta: “Cáscara de huevo con letra Romania” o cuando Timothy Bryce habla de la suya: “Letra en relieve, color nimbo pálido blanquecino”.
Las APPS hablan por ti, literalmente y con tal fuerza que relegan a un segundo plano el objeto mismo, devolviéndote el merecido protagonismo, tal cual lo hizo la tarjeta de Paul Allen en el subconsciente de Bateman: “Qué bello ese color sutil, casi blanco. La exquisitez del grosor. ¡Si hasta tiene marca de agua!”.
¿Qué APPS tendría Patrick Bateman en su smartphone? Facebook por ningún motivo, es sociópata. Tampoco Twitter, vería muy limitado su espacio de expresión. Foursquare sí, seguro lo usaría para competir con sus colegas haciendo las mejores reservas en restaurantes exclusivos (sería Mayor de varios). The New York Times y NASDAQ, definitivamente sí.
En la era del Prosumer, los dispositivos móviles y la tecnología son herramientas que ofrecen a los usuarios un sinnúmero de utilidades, pero es finalmente éste quien define cuáles le sirven mejor. Como dijo una vez otro Patrick, que de sociópata no tiene nada: “Para tener éxito en el mundo mobile, necesitamos enfocarnos menos en la tecnología y más en el comportamiento humano” Sin duda alguna, estamos frente a tremendas oportunidades de segmentación para el marketing y la publicidad, sólo pídele al mercado que te muestre sus APPS.

La situación ocurre en alguna reunión cotidiana en tu casa u oficina, con tus pares y/o amigos. El objeto de deseo es compartido, de aspecto, tamaño y forma similar al de todos, podría incluso presentar pequeñas variaciones superficiales como el color, pero en esencia se trata del mismo dispositivo.

Podrías argumentar sobre la capacidad de memoria, el operador del servicio, la velocidad del procesador, las más o menos pulgadas de la pantalla, los megapixeles de la cámara, la duración de la batería, pero al corto andar notarías que intentar diferenciarse por una u otra tecnología es tiempo perdido, porque en realidad la tecnología es irrelevante, no es un fin en sí misma, sino un recurso para un fin superior: la extensión de tu propia capacidad. Las diferencias profundas no son evidentes a simple vista, requieren de tu exposición. Entonces, aprendes que la diferenciación real está en cómo convertiste tu smartphone en esa prolongación superior de ti mismo.

Cuando Patrick Bateman habla, orgulloso y ensimismado, de su tarjeta de presentación: “color hueso y la letra es algo llamado Sir Henry”. Nos indica que ha materializado en ella su esencia, que la ha personalizado a tal punto que ésta, por sí misma, es capaz de hablar y decir mucho o todo acerca de él.

En nuestra analogía, esa personalización equivale a las APPS que instalaste en tu smartphone, que más allá de las sugerencias, tendencias y modas, han sido elegidas, instaladas y conservadas porque resuelven una necesidad tuya, porque representan, en gran medida, tu propia personalidad. Como cuando David Van Patten describe la personalización de su tarjeta: “Cáscara de huevo con letra Romania” o cuando Timothy Bryce habla de la suya: “Letra en relieve, color nimbo pálido blanquecino”.

Las APPS hablan por ti, literalmente y con tal fuerza que relegan a un segundo plano el objeto mismo, devolviéndote el merecido protagonismo, tal cual lo hizo la tarjeta de Paul Allen en el subconsciente de Bateman: “Qué bello ese color sutil, casi blanco. La exquisitez del grosor. ¡Si hasta tiene marca de agua!”.

¿Qué APPS tendría Patrick Bateman en su smartphone? Facebook por ningún motivo, es sociópata. Tampoco Twitter, vería muy limitado su espacio de expresión. Foursquare sí, seguro lo usaría para competir con sus colegas haciendo las mejores reservas en restaurantes exclusivos (sería Mayor de varios). The New York Times y NASDAQ, definitivamente sí.

En la era del Prosumer, los dispositivos móviles y la tecnología son herramientas que ofrecen a los usuarios un sinnúmero de utilidades, pero es finalmente éste quien define cuáles le sirven mejor. Como dijo una vez otro Patrick, que de sociópata no tiene nada: “Para tener éxito en el mundo mobile, necesitamos enfocarnos menos en la tecnología y más en el comportamiento humano” Sin duda alguna, estamos frente a tremendas oportunidades de segmentación para el marketing y la publicidad, sólo pídele al mercado que te muestre sus APPS.


 

(Escrito originalmente para El Dinamo)

 

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