Groupoff

Cuando comenzaron a florecer los sitios de compras grupales exclamé: ¡Eureka, se viene el C2B! Un modelo de comercio electrónico subestimado, el cual personalmente me he encargado de promover entre mis estudiantes de pre y postgrado como aliciente a que algunos de ellos, los más emprendedores y entusiastas, se hagan multimillonarios de una buena vez.
Pero no, el Consumer to Business no penetra en nuestra idiosincrasia y seguimos privilegiando el antiguo modelo comercial offline al online, aunque creamos lo contrario. Tras cada oferta de compra grupal en realidad hay una empresa intercambiando servicios con otra (B2B) con el claro objetivo de vender productos y servicios a una masa de clientes (B2C) que, a diferencia del retail donde la experiencia de compra sigue siendo al detalle, se encuentran agrupados en torno a un sitio o portal.
“Pero las ofertas son buenas” dirán los fans de esta nueva forma de gastar su dinero, también deben saber que las ofertas podrían ser aún mejores si damos vuelta el modo de comprar, ejercemos el power to the people tan de moda y pasamos de ser offline a online, ¡ya!
Majadero, como me gusta ser, y motivado por la vitrina que me da este medio, me permitiré conjeturar en torno a este vilipendiado modelo C2B, en donde la transacción y las condiciones de venta son fijadas por el consumidor final.
Imaginemos que nos agrupamos, pero de verdad, no a través de un formulario en que aceptamos recibir ofertas por email, sino motivados por satisfacer una necesidad en común, como podría ser, por ejemplo: adquirir un Televisor LCD de 32 pulgadas para esta navidad.
Esta simple acción, la de agruparnos en torno a una necesidad en común, ya nos evitaría recibir el brutal número de emails con que nos bombardean hoy, repletos de ofertas que ni siquiera vienen segmentadas para nosotros, sino segmentadas para los comercios dentro de la localidad o ciudad suscrita, porque para los sitios de compra grupal el cliente no somos nosotros, sino los comercios.
Somos apenas potenciales compradores, un dígito más para la suma total de usuarios registrados, la masa crítica y el argumento de venta que permite, en palabras de Groupon: “garantizar los clientes a sus clientes”. Imaginemos ahora, que somos cien y entre todos establecemos lo que estamos dispuestos a pagar por este LCD…
¿Existirán empresas que estén interesadas en vendernos las cien unidades a un precio razonable en una sola venta? Creo que sí. Precisamente, así negocian los sitios de compras grupales: consiguen de los comercios precios tremendamente bajos, garantizándoles un alto número de ventas por lo que obtienen una comisión, la cual es, por supuesto, un costo que seguimos pagando nosotros.
El power to the people en el modelo de comercio electrónico C2B rompe incluso un paradigma de la Economía, el de la Competencia Perfecta que se refiere a “un mercado donde existe gran cantidad de compradores (demanda) y de vendedores (oferta) de manera que ningún comprador o vendedor individual ejerce influencia decisiva sobre el precio” (Wikipedia).
Con compradores organizados y agrupados libremente pasamos de precio aceptantes a ser fijadores de precio.En el mundo, el C2B va en crecimiento, ya hay sitios donde los usuarios ofrecen sus casas en arriendo y son las compañías de viajes las que pelean por adquirir esas ofertas para sus clientes.
Ni hablar de los indignados, que agrupados y decididos a cambiarse de Banco pueden hacer quebrar a uno y reposicionar al que le ofrezca mejores beneficios en un mismo día.
Cuando Facebook (Social Deals II), Google (Google Offers) y Twitter hablan de Compra Social, claramente persiguen este modelo. Al principio de este articulo mencioné nuestra idiosincrasia, de que seguimos privilegiando el modelo offline por muy online que nos creamos. Es verdad, mientras no aprendamos a demandar desde lo online, a creer en nuestro poder como consumidores organizados, deberemos conformarnos con recibir ofertas no diferenciadas de cavitación, depilación, impresión y cientos de otras que aunque terminadas en on, siguen y seguirán siendo off.

Cuando comenzaron a florecer los sitios de compras grupales exclamé: ¡Eureka, se viene el C2B! Un modelo de comercio electrónico subestimado, el cual personalmente me he encargado de promover entre mis estudiantes de pre y postgrado como aliciente a que algunos de ellos, los más emprendedores y entusiastas, se hagan multimillonarios de una buena vez.

Pero no, el Consumer to Business no penetra en nuestra idiosincrasia y seguimos privilegiando el antiguo modelo comercial offline al online, aunque creamos lo contrario. Tras cada oferta de compra grupal en realidad hay una empresa intercambiando servicios con otra (B2B) con el claro objetivo de vender productos y servicios a una masa de clientes (B2C) que, a diferencia del retail donde la experiencia de compra sigue siendo al detalle, se encuentran agrupados en torno a un sitio o portal.

“Pero las ofertas son buenas” dirán los fans de esta nueva forma de gastar su dinero, también deben saber que las ofertas podrían ser aún mejores si damos vuelta el modo de comprar, ejercemos el power to the people tan de moda y pasamos de ser offline a online, ¡ya!

Majadero, como me gusta ser, y motivado por la vitrina que me da este medio, me permitiré conjeturar en torno a este vilipendiado modelo C2B, en donde la transacción y las condiciones de venta son fijadas por el consumidor final.

Imaginemos que nos agrupamos, pero de verdad, no a través de un formulario en que aceptamos recibir ofertas por email, sino motivados por satisfacer una necesidad en común, como podría ser, por ejemplo: adquirir un Televisor LCD de 32 pulgadas para esta navidad.

Esta simple acción, la de agruparnos en torno a una necesidad en común, ya nos evitaría recibir el brutal número de emails con que nos bombardean hoy, repletos de ofertas que ni siquiera vienen segmentadas para nosotros, sino segmentadas para los comercios dentro de la localidad o ciudad suscrita, porque para los sitios de compra grupal el cliente no somos nosotros, sino los comercios.

Somos apenas potenciales compradores, un dígito más para la suma total de usuarios registrados, la masa crítica y el argumento de venta que permite, en palabras de Groupon: “garantizar los clientes a sus clientes”. Imaginemos ahora, que somos cien y entre todos establecemos lo que estamos dispuestos a pagar por este LCD…

¿Existirán empresas que estén interesadas en vendernos las cien unidades a un precio razonable en una sola venta? Creo que sí. Precisamente, así negocian los sitios de compras grupales: consiguen de los comercios precios tremendamente bajos, garantizándoles un alto número de ventas por lo que obtienen una comisión, la cual es, por supuesto, un costo que seguimos pagando nosotros.

El power to the people en el modelo de comercio electrónico C2B rompe incluso un paradigma de la Economía, el de la Competencia Perfecta que se refiere a “un mercado donde existe gran cantidad de compradores (demanda) y de vendedores (oferta) de manera que ningún comprador o vendedor individual ejerce influencia decisiva sobre el precio” (Wikipedia).

Con compradores organizados y agrupados libremente pasamos de precio aceptantes a ser fijadores de precio.En el mundo, el C2B va en crecimiento, ya hay sitios donde los usuarios ofrecen sus casas en arriendo y son las compañías de viajes las que pelean por adquirir esas ofertas para sus clientes.

Ni hablar de los indignados, que agrupados y decididos a cambiarse de Banco pueden hacer quebrar a uno y reposicionar al que le ofrezca mejores beneficios en un mismo día.

Cuando Facebook (Social Deals II), Google (Google Offers) y Twitter hablan de Compra Social, claramente persiguen este modelo. Al principio de este articulo mencioné nuestra idiosincrasia, de que seguimos privilegiando el modelo offline por muy online que nos creamos. Es verdad, mientras no aprendamos a demandar desde lo online, a creer en nuestro poder como consumidores organizados, deberemos conformarnos con recibir ofertas no diferenciadas de cavitación, depilación, impresión y cientos de otras que aunque terminadas en on, siguen y seguirán siendo off.


 

(Escrito originalmente para El Dínamo)

 

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